El Maestro Secreto y sus Misterios
Cuarto Grado
Dr. Jorge Adoum
La Leyenda que fue el Ropaje
de todas
las Religiones
La primera leyenda del paganismo que contiene
la luz eterna, en lo que esta significa, es el origen de la leyenda
de Hiram Abiff. Tal vez el primer poeta o el primer sabio Iniciado,
deteniéndose ante las maravillas del Universo, pensó y llegó a tejer
la primera leyenda de la que derivaron todas las religiones del
mundo, con sus sacerdotes, historias y tradiciones materializadas
en sus formas, y divinas en sus sentidos internos.
Sin embargo,
su significado material ocupó con el tiempo el lugar de su espíritu
poético y diáfano, aunque su origen haya permanecido en toda época
y lugar. En aquellos lugares y tiempos tan distantes, un poeta vio
cómo un grano de trigo, sepultado en la tierra, resucitaba luego
como veinte o treinta granos en una sola espiga. Pensó en el misterio,
en la magia y en el poder maravilloso que habita en las tinieblas
del interior de la tierra, y se dijo, y también dijo a sus hermanos:
“¡Sin duda, debe existir un Ser que maneja esta fuerza y la renueva
cada año!”.
Entonces el hombre debe honrar a Aquel Ser que maneja
este poder, a fin de asegurar y recibir del mundo inferior al hijo
bendito, al obediente, al resucitado y al enviado. Dammuzy se enamoró
de su hermana “Alliny”, diosa de la Tierra y del Cielo, pero su
amor era puro. Ella comenzó a descender hacia el mundo inferior,
hacia el Aralú, después de morir Dammuzy, para devolverle la vida
terrena.
Otra leyenda dice que Dammuzy es el esposo, el hermano
o el amante para la madre Tierra. En ambos casos se ve que El asciende
desde el interior del mundo, desde el fondo de la Tierra. Esta leyenda
mitológica fue el origen del símbolo de la “vida y la muerte”, existente
en todas las religiones; en el vegetal que se marchita y muere en
otoño y reverdece en primavera; así, Dammuzy moría en cada otoño
o verano y resucitaba en cada primavera. Por tal motivo celebran
su renacimiento al promediar la estación primaveral de cada año,
y también su muerte en Tammuz (Julio).
En Lagach y Nibud, Tammuz
se llamaba Rahil Innini, esto es, el mes en el que la Sultana o
Reina del Cielo se ausentaba en busca del Señor de la Tierra, en
la profundidad de esta. Cuando los babilonios tomaron esta leyenda
de los sumerios, lo llamaron el mes de la búsqueda o del viaje.
Tammuz se casa con su hermana Ishtar, esto es, la diosa Virgen.
Aquí se observa la relación entre Tammuz y Dammuzy, al igual que
la diferencia entre Ishtar e Innini. La causa de la diferencia consiste
en que los acadios llamaban “Aqshtar” a esta diosa en sus dialectos,
y los babilonios la copiaron, y ella se convirtió en la “Hashtar
acadia”. La Biblia le agrega una “o” y una “t”, formando “Hashtarot”.
Así como se modificó la leyenda, de igual manera el amor dejó de
ser puro.
Tammuz se casó con Ashtar en Babel. Los babilonios
a veces invocaban en sus oraciones a la diosa como esposa; otras
veces, como hermana; y constantemente como madre, madre virgen,
esposa madre, diosa de la abundancia, y diosa de la Luna. Este es
el sello ideológico que la leyenda tiene en Babel, según los sacerdotes
lo afirmaban. Fue citada en los textos siríacos, y se convirtió
en un dogma religioso entre los sabaítas que practicaban el culto
de los astros en Baharram; y así algunas sectas continuaban adorando
a Tammuz e Ishtar hasta la Edad Media de la era cristiana. Los creyentes
exageraban las cualidades y virtudes de Tammuz, y decían que curaba
las enfermedades, tenía poder sobre los demonios y aceptaba las
peticiones.
Estas son las huellas de los babilonios en la leyenda.
Los babilonios, deseosos de extender sus dominios sobre los sumerios
y asirios, por ese motivo se complacieron en asociar a Rammuz con
su gran Deus Mardoc, y plagiaron el significado de la leyenda original
comenzando a festejar a Mardoc en Nisan — Abril - en primavera,
semejante a la fiesta sumeria. “He aquí que nuestro Dios Supremo
se halla prisionero en el mundo inferior, y nuestros sacerdotes
lamentan su muerte, y nuestras mujeres lloran sin consuelo en su
tumba; su esposa Baltis se dirige hacia el mundo de las tinieblas
para buscarlo y regresa triunfante; Mardoc resucita de su tumba;
Mardoc: “Tammuz, Dios de la vida y la muerte, y de la resurrección
y la inmortalidad”. Desde Ur de los caldeos, desde Lagach a Babel
y Asiría, y de esta última a Fenicia, la leyenda eterna pasa y se
modifica, mas su significado interno permanece intacto. Dammuzy,
Tammuz y Adonis son diferentes nombres de un solo Dios.
Adonis
es fenicio, y deriva de Adon, o sea, “Señor”. Adon tiene en Fenicia
una leyenda especial que completa la original: Adon Gabeil, hijo
de Marra, que es hija de Ciniras, rey de Chipre, nació en el país
árabe: su madre huyó de la tiranía de su padre, y más tarde regresó
a Biblos, con el hijo, que a la sazón era joven. Adon era un ejemplo
perfecto de belleza física y moral.
Ishtar, la Reina del Cielo,
vio su belleza, se enamoró perdidamente de él, y descendió de sus
alturas para desposarlo.
A Adonis le agradaba la caza, y un día
salió a practicar su deporte favorito, a pesar de las súplicas de
su amada para que no fuese, pues presentía que él sufriría una desgracia.
Adonis descubrió un jabalí, lo siguió y le lanzó una flecha, pero
la bestia lo embistió y mató.
Otra leyenda dice que Marrá, esposa
de Cyles, rey sirio, se enamoró de su propio hijo; el rey, su esposo,
quiso matarla, pero Afrodita volvió compasivo el corazón de él y
transformó a Marra en un árbol que lleva su nombre; diez meses después,
este árbol reventó y Adonis salió de él; al verlo, Afrodita Ashtarté
(Ashtar-Ashtaroth) quedó prendada de su belleza, lo ocultó en una
caja, y después no quiso devolvérselo a Afrodita. Esta última la
acusó ante Zeus, quien decretó que Adonis podría pasar tres meses
con Birsáfone en el reino de las tinieblas, y tres meses con Afrodita;
dispondría de tres meses para pasarlo en el sitio que gustase; y
los otros tres meses se hallaría en estado de inanición o sueño.
Vemos así la gran poesía de los siglos: el “Dios” se ausenta tres
meses, se dirige hacia el reino de las tinieblas y es esposo de
su reina Birsáfone; vuelve a ser esposo de Afrodita en primavera;
y en otoño se libera del calor del verano hasta la llegada del frío
invernal.
Esta es la gran leyenda sumerio-babilónico-fenicia,
con todas sus transformaciones poéticas. La fiesta del dios de la
leyenda también se transformó. Los fenicios lloraban a Adonis y
lamentaban su muerte en la primavera de cada año; no obstante, ahora
vemos que la fiesta se transformó, durante la civilización griega,
en celebración de alegría, porque Adonis volvió a la vida, resucitó
para el amor, para el amor eterno, el amor a Ishtar, diosa de la
Luna, diosa de la fertilidad y la belleza. La representaban llevando
el huso y el cetro, con una aureola luminosa alrededor de su cabeza,
con un cinturón de oro, y en un carruaje tirado por dos leones.
Las Adonías (o Fiestas en honor de Adonis) se celebraban en varios
lugares de Grecia y en Biblos, desde el siglo V antes de la era
cristiana.
Los velatorios terminaban a veces con actos de concupiscencia.
Adonis era llorado y glorificado en la fiesta griega: en la de la
muerte y la vida. La muerte, la resurrección y la inmortalidad,
como anteriormente en Ur y Lagach, eran el origen de la leyenda,
que después pasó a los romanos. Permaneció el nombre de Adonis,
pero el de Ishtar lo cambiaron por el de Venus. Los romanos también
tenían en Asia Menor otra leyenda, cuyo dios era Atis; esta leyenda
era igual a la del dios Adonis en algunas regiones. En Babel adquirió
estado teologal, que es el siguiente: La madre se casa con el hijo;
el padre de ella lo mata, y de su sangre brota la violeta (en la
leyenda de Adonis, la que brota de su sangre es la amapola); la
amante huyó llorando al hijo y esposo. Ovidio dice: el amor de la
madre era puro (origen sumerio); es la madre virgen. Los pueblos
llamados paganos (el romano y el fenicio) amalgamaron sus leyendas
en una sola: Zeus envió al jabalí para que matara a Atis; los atisianos
adoptaron de los griegos las fiestas de Dionisios (Bakkhos o Bacchus),
el romano, dios del vino, y así se mezclaron la lujuria y la concupiscencia
con manifestaciones de llanto y tristeza.
Los sacerdotes adaptaron
por motivos políticos esta unión o unidad entre los dos dioses,
y así Adonis compartía la misma divinidad con Mardoc. Después, Dionisios
con Adonis, e Ishtar con Janon, hija de Zeus, dios de los dioses.
Los egipcios agregaron dos más: Marcad, dios de los bailes y la
alegría, y Bes, dios de los banquetes. Sin embargo, lo que adquirieron
de la inmortal leyenda fue el culto a Isis y Osiris, que tienen
dos historias. La primera dice que Osiris, dios del mundo inferior,
fue asesinado por su hermano Shet o Mist, y que Isis, hermana y
esposa de Osiris, se apoderó del cadáver y lo llevó al dios Ibis,
uno de los dioses del mundo inferior, para celebrar los funerales,
y allí ocurrió el milagro.
El milagro está revestido con una
típica leyenda egipcia, la cual dice que los sacerdotes usaron su
magia y devolvieron la vida al cadáver de Osiris, quien siguió conquistando
al mundo inferior y se convirtió en el mayor de los dioses, esto
es, en el dios de los muertos. Los egipcios veían en Isis al ideal
mayor de madre y esposa, y en Horus, su hijo, al mejor de los hijos,
y así observamos cómo se regresó al origen sumerio del hijo cariñoso
y obediente. La segunda leyenda dice que Osiris era el dios de la
agricultura. Así como Atis, quien nació o brotó de un árbol (pino),
o como Adonis, de cuya sangre nacían las amapolas, él tuvo también
su origen sirio, entró en Egipto con los reyes Pastores (hicsos),
se nacionalizó de inmediato, y compartió la divinidad con Baphomet
(el Bode adorado en aquella época); después se hizo compañero de
otros dos dioses de Menfis: el Toro y el Cuervo. Isis fue a Siria
en busca del cuerpo de su marido asesinado, y en Jubail (Biblos)
juntó sus restos en un cajón de madera de cedro. Osiris fue muerto
y desmembrado por su hermano Tifón, y sus pedazos fueron lanzados
a diferentes regiones de la Tierra. Isis tuvo que buscarlos por
todas partes y reunirlos, pero no encontró el “falo”, por lo que
entonces tuvo que fabricarlo con una rama de sicómoro. Todos los
dioses egipcios tienen cabezas de animales, con excepción de Orisis
e Isis, que son hermanos.
Las arraigadas tradiciones de la leyenda
dicen que Osiris, al igual que Adonis y Tammuz, resucitaban cada
vez que la semilla brotaba, esto es, en primavera. Todos los pueblos
extinguidos nos dejaron la costumbre de sembrar algunas semillas
en recipientes de barro antes de la primavera, y estas semillas
brotan y de esta manera sirven como símbolo de la verdad acerca
de la renovación y la inmortalidad. Hasta la época actual continúan
practicando esta costumbre que data de hace seis mil años; los cristianos
la practican en la Pascua de Resurrección, y los mahometanos al
comienzo de la primavera: de ambas maneras representan la leyenda
en su significado eterno que, aunque haya adquirido muchos nombres,
permaneció igual en su valor recóndito.
Desde los sumerios hasta
los babilonios, fenicios, egipcios, griegos y romanos, vemos que
Dammuzy e Innini se transformaron en Tammuz, que Adonis y Osiris
son descendientes de Dammuzy, el sumerio, y que Ishtar, Isis, Afrodita
y Venus descienden de Innini, la sumeria; todos tienen el mismo
significado original: el amor y el dolor, la muerte, la salvación,
la resurrección y la inmortalidad.
Sin embargo, el amor se transformó
con el tiempo, como ocurrió con la leyenda: era puro en el comienzo,
y después se corrompió. La esposa era esposa-madre, esposa-madre-virgen
y esposa-hermana; la esposa que es hermana y madre es igual a tres,
y las tres en una: Ishtar e Isis.
Esta leyenda adquirió matices
teológicos con los egipcios y fenicios porque los sacerdotes predominaban
en los dos pueblos.
Estos cultos y la adoración tributada a la
diosa Madre y a su hijo - a la Naturaleza y a la Primavera - y aquellos
dogmas sobre la muerte, la resurrección y la salvación, son el origen
de muchas religiones del mundo actual, y entre ellas el Cristianismo
que se basa en la Diosa-Madre, el Dios Redentor, la resurrección
y la inmortalidad.
