ALQUIMIA
Tradición que no murió
Dr. Gerard Encausse (Papus)
- Alquimia Tradición que no murió Capítulo I
- Alquimia Tradición que no murió Capítulo II
- Alquimia Tradición que no murió Capítulo III
- Alquimia Tradición que no murió Capítulo IV
- Alquimia Tradición que no murió Capítulo V
- Alquimia Tradición que no murió Capítulo VI
- Alquimia Tradición que no murió Capítulo VII
- Alquimia Tradición que no murió Capítulo VIII
- Alquimia Tradición que no murió Capítulo IX
- Alquimia Tradición que no murió Capítulo X
- Alquimia Tradición que no murió Capítulo XI
- Alquimia Tradición que no murió Capítulo XII
- Alquimia Tradición que no murió Capítulo XIII
- Alquimia Tradición que no murió Capítulo XIV
- Alquimia Tradición que no murió Capítulo XV
- Alquimia Tradición que no murió Capítulo XVI
Capítulo III
La Fabricación de la Piedra Filosofal y sus distintos colores
Veamos ahora cómo se fabrica la Piedra Filosofal.
He aquí cuáles son las operaciones esenciales. Extraer el mercurio
común y corriente un fermento especial, al que los alquimistas denominan
Mercurio de los filósofos.
Hacer actuar este fermento sobre la plata, a fin de obtener, igualmente,
un fermento. Hacer actuar el fermento del mercurio sobre el oro,
a fin de obtener también, el fermento.
Combinar el fermento que se obtuvo del oro con el fermento que se
obtuvo de la plata y el fermento mercurial en un matraz de vidrio
verde, muy sólido y de forma oval, tapar herméticamente este matraz
y ponerlo a cocer en un horno especial, al que los alquimistas llaman
atanor. Lo único que diferencia al atanor de los demás hornos es
que, por su estructura, permite alentar durante muy largo tiempo
y de una manera especial la antedicha combinación, ahora de forma
oval.
Es entonces (durante esta cocción), y solo entonces cuando se producen
ciertos colores sobre los cuales se basan todos los comentarios
alquímicos. La materia que ese “huevo” contiene se torna primeramente
negra y se petrifica en su totalidad. A este estado se lo designa
con el nombre de cabeza de cuerpo.
De repente, a continuación de este color negro se presenta un color
brillante. Este pasaje, del negro al blanco, de la oscuridad a la
luz, es una excelente piedra de toque para reconocer una historia
simbólica que trata sobre la Alquimia. La materia así “fijada” sirve
para transmutar los metales impuros (plomo o mercurio) en plata.
Si se mantiene el fuego, entonces se ve cómo ese color blanco desaparece
poco a poco; la materia adquiere diversas tonalidades, desde los
colores inferiores del espectro (azul, verde) hasta los colores
superiores (amarillo, anaranjado), y finalmente llega al color rojo
rubí. Entonces la Piedra Filosofal está casi terminada.
Dije “casi” terminada, pues, en este estado, diez gramos de Piedra
Filosofal no transmutan más de veinte gramos de metal.
A fin de perfeccionar la Piedra, hay que introducirla en un matraz
con un poco de Mercurio de los filósofos, y empezar a calentarlo.
La operación original, que requirió un año, ahora no exige más de
tres meses.
Entonces, los colores reaparecen en el mismo orden que la primera
vez. En este estado, la Piedra transmuta en oro diez veces su peso.
Hay que recomenzar la operación. Esta vez dura solamente un mes,
y la Piedra transmuta mil veces su peso de metal.
Por último, se realiza la operación final y se obtiene la verdadera
Piedra Filosofal perfecta, la cual transmuta diez mil veces su peso
de metal en oro puro.
Estas operaciones se designan con el nombre de
multiplicación de la Piedra.
Inicio | Elmmer Fox| Kibalion| Artículos| Papus| Régimen Escocés Rectificado| Louis Claude de Saint Martín| Jean Marie Ragon| Enlaces| Enlaces Martinistas|