EL Kybalion
Por Los Tres Iniciados
EL Kybalión
- Capítulo I
- Capítulo ll
- Capítulo lll
- Capítulo lV
- Capítulo V
- Capítulo Vl
- Capítulo Vll
- Capítulo Vlll
- Capítulo lX
- Capítulo X
- Capítulo Xl
- Capítulo Xll
- Capítulo Xlll
- Capítulo XlV
- Capítulo XV
EL Kybalión
Capitulo XV - Axiomas Herméticos
"La posesión del conocimiento, si no va
acompañada por una manifestación y expresión en la práctica
y en la obra, es lo mismo que el enterrar metales preciosos: una
cosa vana e inútil. El conocimiento, lo mismo que la fortuna,
deben emplearse. La ley del uso es universal, y el que la vida
sufre por haberse puesto en conflicto con las fuerzas
naturales".
Las enseñanzas herméticas han sido cuidadosamente mantenidas
en secreto, en el corazón de sus afortunados poseedores, por
las razones ya expuestas, pero nunca se pensó en mantenerlas
siempre así. La ley del uso está encerrada en dichas
enseñanzas, como puede verse en el párrafo anterior. Si no se
emplea y expresa, el conocimiento es una cosa vana que no puede
aportar el menor beneficio a su poseedor ni a su raza.
Guardémonos de toda avaricia mental, y expresemos en la acción
lo que hayamos aprendido. Estúdiense los axiomas y aforismos,
pero practíquenselos también.
Damos a continuación algunos de los más importantes axiomas
herméticos, tomados de "El Kybalión", con algunos comentarios
agregados. Que cada uno los haga suyos y los practique y emplee,
porque nunca serán realmente una posesión propia hasta que se
los haya llevado a la práctica. "Para cambiar vuestra
característica o estado mental, cambiad vuestra vibración".
Uno puede cambiar sus vibraciones mentales, mediante un esfuerzo
de la voluntad, fijando la atención deliberadamente sobre el
estado deseado. La voluntad es la que dirige a la atención, y
ésta es la que cambia la vibración. Cultívese el arte de
estar atento, por medio de la voluntad y se habrá resuelto el
problema de dominar las propias modalidades y estados de la
mente. "Para destruir un grado de vibración no deseable,
póngase en operación el principio de polaridad y concéntrese
a la atención en le polo opuesto al que se desea suprimir. Lo
no deseable se mata cambiando su polaridad". Esta es una de
las más importantes fórmulas herméticas y está basada sobre
verdaderos principios científicos.
Ya se indicó que un
estado mental y su opuesto eran sencillamente dos polos de una
misma cosa, y que mediante la transmutación mental esa
polaridad podía ser invertida. Los modernos psicólogos conocen
ese principio y lo aplican para disolver los hábitos no
deseables, aconsejando a sus discípulos la concentración sobre
la opuesta cualidad. Si uno tiene miedo, es inútil que pierda
su tiempo tratando de matar el miedo, sino que debe cultivar el
valor, y entonces el miedo desaparecerá. Algunos autores han
expresado esta idea, ilustrándola con el ejemplo de una
habitación oscura. No hay que perder el tiempo tratando de
arrojar afuera a la oscuridad, sino que es machismo mejor abrir
las ventanas y dejar entrar la luz, y la oscuridad desaparecerá
por sí sola.
Para matar una cualidad negativa es
necesario concentrarse sobre el polo positivo de esa misma
cualidad, y las vibraciones cambiarán gradualmente de negativas
en positivas, hasta que finalmente se polarizará en el polo
positivo, en vez de estarlo en el negativo. La inversa es
también verdad, porque muchos han encontrado el dolor por
haberse permitido vibrar demasiado constantemente en el polo
negativo de las cosas. Cambiando la polaridad pueden dominarse
las modalidades y estados mentales, rehaciendo toda la
disposición propia y construyendo así el carácter. Mucha
parte del dominio que los herméticos avanzados poseen sobre su
mentalidad es debida a la inteligente aplicación de la
polaridad, que es uno de los más importantes aspectos de la
transmutación mental. Recuérdese el axioma hermético, citado
anteriormente, que dice:
"La mente, así como los metales y los elementos, puede
transmutarse de grado en grado, de condición, de polo a polo,
de vibración en vibración".
Dominar la polaridad significa dominar los principios de la
transmutación o alquimia mental; porque, salvo que se adquiera
el arte de cambiar la propia polaridad, no se podrá afectar el
ambiente que nos rodea. Si comprendemos ese principio podemos
cambiar nuestra propia polaridad, así como la de los demás,
siempre que dediquemos a ello el tiempo, el cuidado, el estudio
y la práctica necesarios para dominar ese arte. El principio es
verdad, pero los resultados que se obtienen dependen de la
persistente paciencia y práctica del estudiante. "El ritmo
puede neutralizarse mediante el arte de la polarización".
Como ya explicamos en los capítulos anteriores, los herméticos
sostienen que el principio del Ritmo se manifiesta en el Plano
Mental, así como en el Plano Físico, y que la encadenada
sucesión de modalidades, sentimientos, emociones y otros
estados mentales, son debida al movimiento oscilante del
péndulo mental, que nos arrastra de un extremo a otro. Los
herméticos enseñan además que la ley de la neutralización
nos capacita, en gran extensión, a sobreponernos a la
operación del Ritmo en la conciencia. Como ya hemos explicado,
existe un plano de conciencia superior, así como uno inferior,
y el maestro, elevándose mentalmente al plano superior, hace
que la oscilación del péndulo mental se manifieste en el plano
inferior, mientras él permanece en el otro, librando así su
conciencia de la oscilación contraria.
Esta se efectúa polarizándose en él Yo Superior, elevando
así las vibraciones mentales del Ego sobre el plano de
conciencia ordinario. Es lo mismo que levantarse por encima de
una cosa y permitir que ésta pase por debajo. El hermético
avanzado se polariza en el polo positivo de su ser, él YO SOY,
más bien que en el polo de su personalidad, y, rehusando y
negando la operación del Ritmo, se eleva sobre su plano de
conciencia, permaneciendo firme en su afirmación de ser, y la
oscilación pasa en el plano inferior, sin cambiar para nada su
propia polaridad. Esto lo realizan todos los individuos que han
alcanzado cualquier grado de dominio propio, comprendan o no la
ley. Esas personas rehúsan sencillamente el dejarse arrastrar
por la oscilación, y afirmando resueltamente su superioridad
permanecen polarizados positivamente. El maestro por supuesto,
alcanza un mayor grado de perfeccionamiento porque comprende
perfectamente la ley que está dominando con la ayuda de una ley
Superior, y mediante su voluntad adquiere un grado de equilibrio
y firmeza casi imposible de concebir por los que se dejan llevar
de un lado a otro por las oscilaciones de la emotividad.
Recuérdese siempre, sin embargo, que el principio del Ritmo no
puede ser destruido, porque es indestructible. Sólo es posible
sobreponerse a una ley equilibrándola con otra, manteniéndose
así el equilibrio. Las leyes del equilibrio operan tanto en el
plano mental como en el físico, y la comprensión de esas leyes
le permiten a uno sobreponerse a ellas, contrabalanceándolas.
"Nada escapa al principio de causa y efecto, pero hay muchos
planos de Causación y uno puede emplear las leyes del plano
superior para dominar a las del inferior".
Comprendiendo la práctica de la polarización, el hermético se
eleva al plano superior de causación, equilibrando así las
leyes de los planos inferiores. Elevándose sobre el plano de
las causas ordinarias se convierte uno, hasta cierto punto, en
una causa, en vez de ser un simple efecto. Pudiendo dominar los
sentimientos y modalidades propias, y neutralizando el ritmo, se
puede rehuir gran parte de las operaciones de la ley de causa y
efecto en el plano ordinario. Las masas se dejan arrastrar,
obedeciendo al ambiente que las rodea, a las voluntades y deseos
de algunos hombres más fuertes que ellas, a los efectos de las
tendencias heredades o a las sugestiones u otras causas
exteriores, no siendo más que simples fichas en el tablero de
ajedrez de la vida. Elevándose sobre esas causas, los
herméticos avanzados buscan un plano de acción mental
superior, y dominando sus propias cualidades, se crean un nuevo
carácter, cualidades y poderes, mediante los cuales se
sobreponen a su ambiente ordinario, haciéndose así directores
en vez de dirigidos. Esos individuos ayudan a la realización
del juego de la vida conscientemente, en vez de dejarse mover
por influencias, poderes o voluntades externas. Emplean el
principio de causa y efecto en vez de dejarse dominar por él.
Por supuesto, aun los seres más elevados están sujetos a este
principio según se manifiesta en los planos superiores, pero en
los inferiores son señores y no esclavos. Según dice "El
Kybalión"
"El sabio sirve en lo superior, pero rige en lo inferior.
Obedece a las leyes que están por encima de él, pero en su
propio plano y en las que están por debajo de él, rige y
ordena. Sin embargo. Al hacerlo, forma parte del principio en
vez de oponerse al mismo. El sabio se sumerge en la Ley, y
comprendiendo sus movimientos, opera en ella en vez de ser su
ciego esclavo. Semejantemente al buen nadador, va de aquí para
allá, según su propia voluntad, en vez de dejarse arrastrar
como el madero que flota en la corriente. Sin embargo el
nadador, el sabio y el ignorante, están todos sujetos a la ley.
Aquél que esto comprenda va en el buen camino que conduce al
Adeptado"
Para concluir, recordamos nuevamente el axioma hermético que
dice que: "La verdadera transmutación hermética es un arte
mental".
En dicho axioma el hermético indica que el ambiente externo se
influencia mediante el poder de la mente. El Universo, que es
totalmente mental, puede ser solamente dominado mediante la
mentalidad.
En esta verdad se encontrará la explicación de todos los
fenómenos y manifestaciones de los diversos poderes mentales
que tanto están atrayendo la atención actualmente, en pleno
siglo XX.
Tras toda la enseñanza dada por las diversas escuelas o
religiones, yace siempre constantemente el principio de la
sustancialidad mental del Universo. Si éste es mental, en su
naturaleza intrínseca, fácilmente se deduce que la
transmutación mental debe modificar y transformar las
condiciones y los fenómenos del Universo, y que la mente debe
ser el mayor poder que pueda afectar sus fenómenos. Si se
comprende esta verdad, todos los llamados milagros y maravillas
dejarán de tener punto alguno oscuro, porque la explicación es
por demás clara y sencilla.
"El todo es mente; el Universo es mental"
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