EL Kybalion
Por Los Tres Iniciados
EL Kybalión
- Capítulo I
- Capítulo ll
- Capítulo lll
- Capítulo lV
- Capítulo V
- Capítulo Vl
- Capítulo Vll
- Capítulo Vlll
- Capítulo lX
- Capítulo X
- Capítulo Xl
- Capítulo Xll
- Capítulo Xlll
- Capítulo XlV
- Capítulo XV
EL Kybalión
Capitulo IX - Vibración
"Nada reposa; todo se mueve; todo vibra".
EL Kybalión.
El tercer Gran Principio Hermético - el Principio de la Vibración -
encierra la verdad de que el movimiento se manifiesta en todo el Universo.
Nada está en reposo, todo se mueve vibra y circula. Este principio
hermético fue reconocido por algunos de los primitivos filósofos griegos,
quienes lo expusieron en sus sistemas. Pero después, durante siglos
enteros, quedó olvidado, salvo por los perseguidores de las doctrinas
herméticas. En el siglo XIX la ciencia física ha redescubierto esa verdad,
y los descubrimientos científicos del siglo XX han aportado su testimonio
en corroboración de esa verdad sostenida por la antiquísima Filosofía
Hermética.
La doctrina hermética no afirma solamente que todo está en movimiento
constante, sino que las diferencias entre las diversas manifestaciones del
poder universal se deben por completo al diferente modo e intensidad
vibratoria. Y no sólo esto, sino que aun el TODO mismo manifiesta una
vibración constante de tal infinita intensidad y rapidez, que
prácticamente puede considerarse como si estuviera en reposo. Los
instructores llaman la atención del estudiante sobre el hecho de que aun
en el plano físico un objeto que gire rápidamente, como una rueda, por
ejemplo, parece estar inmóvil. El espíritu es uno de los polos de la
vibración, constituyendo el otro polo formas de materia extremadamente
densas. Entre ambos polos hay millones y millones de diferentes
intensidades y modos de vibración.
La ciencia moderna ha comprobado que todo lo que llamamos materia y
energía no es más que "modos de movimientos vibratorios", y algunos de los
más avanzados hombres de ciencia se están encaminando rápidamente hacia el
punto de vista que los ocultistas tienen sobre los fenómenos de la mente:
simples modos de vibración o movimiento. Veamos ahora lo que la ciencia
tiene que decir sobre las vibraciones en la materia y en la energía.
En primer lugar, la ciencia dice que toda materia manifiesta, en algún
grado, la vibración producida por la temperatura o el calor. Esté un
objeto frío o caliente (pues ambos no son más que grados de la misma
cosa), manifiesta ciertas vibraciones calóricas, y en ese sentido está en
vibración. Todas las partículas de materia están siguiendo un movimiento
circular, lo mismo los corpúsculos que los astros. Los planetas giran en
torno de un sol, y muchos de ellos giran también sobre sus propios ejes.
Los soles, a su vez, giran en torno de puntos centrales mayores, y se cree
que éstos giran también alrededor de otros todavía más grandes, y así
sucesivamente, ad infinitum. Las moléculas de que se compone cualquier
clase de materia están en constante vibración, moviéndose unas en torno de
otras, y también unas contra otras. Las moléculas están compuestas por
átomos, los que, como aquellas, también están en constante movimiento y
vibración. Los átomos están compuestos por corpúsculos, llamados también
"electrones", "iones", etc., los que también están en un estado de
rapidísima moción, girando unos en torno de otros, con diversas
modalidades vibratorias. Y de esta manera toda materia manifiesta
vibración, de acuerdo con el principio hermético correspondiente.
Y así sucede también con las diversas formas de energía. La ciencia dice
que la luz, el calor, el magnetismo y la electricidad no son más que
formas de movimiento vibratorio relacionado de alguna manera con el éter,
o probablemente emanado de él. La ciencia no ha tratado aun de explicar la
naturaleza del fenómeno conocido como cohesión, que es el principio de la
atracción molecular, ni de la afinidad química, que es el principio de la
atracción atómica; ni de la gravitación (el mayor misterio de los tres),
que es el principio de atracción por el cual toda partícula o masa de
materia se siente atraída hacia toda otra partícula o masa. Estas tres
modalidades de la energía no las comprende aun la ciencia, si bien los
estudiosos se inclinan a pensar que son también manifestaciones de alguna
forma de energía vibratoria, cosa que los herméticos han enseñado durante
largas edades en el pasado.
El éter universal, cuya existencia postula la ciencia sin comprender
claramente su naturaleza, ya había sido explicado por los herméticos,
quienes aseguraban que era una manifestación superior de lo que
erróneamente se llamaba materia; es decir, que el éter era materia en un
grado de vibración superior. El nombre que le daban era el de Sustancia
Etérea, y decían que esta sustancia era de tenuidad y elasticidad
extremas, llenando el espacio universal, sirviendo como médium de
transmisión para las ondas de energía vibratoria como el calor, la luz, la
electricidad, el magnetismo, etc. La sustancia etérea es el eslabón de
unión entre la modalidad de energía vibratoria que conocemos como materia
por un lado y la que conocemos como energía o fuerza, por el otro,
manifestando además un grado de vibración, en intensidad y modo,
completamente propio.
Los hombres de ciencia proponen como ilustración para ver los efectos del
aumento de vibración una rueda girando con gran rapidez. Supongamos
primeramente que la rueda gira lentamente. Entonces diríamos que es un
"objeto". Si el objeto gira lentamente lo podremos ver fácilmente, pero no
sentimos el menor sonido. Aumentándose gradualmente la velocidad en pocos
momentos se hace ésta tan rápida que comienza a oírse una nota muy baja y
grave. Conforme sigue aumentando la velocidad la nota se va elevando en la
escala musical, y así se van distinguiendo unas tras otras las diversas
notas conforme aumenta la velocidad de rotación. Finalmente, cuando el
movimiento ha llegado a cierto límite se llega a la última nota
perceptible por el oído humano, y si la velocidad aumenta aun, sigue el
mayor silencio.
Nada se oye ya, pues la intensidad del movimiento es tan alta que el oído
humano no puede registrar sus vibraciones. Entonces comienzan a percibirse
poco a poco sucesivos grados de color. Después de un tiempo el ojo
comienza a percibir un oscuro color rojo. Este rojo va haciéndose cada vez
más brillante. Si la velocidad sigue aumentando el rojo se convertirá en
anaranjado, el anaranjado en amarillo. Después seguirán sucesivamente
matices verdes, azules y añil, y finalmente aparecerá el matiz violeta. La
velocidad se acrecienta más aun: entonces desaparece todo color, porque el
ojo humano ya no puede registrarlos.
Pero ciertas radiaciones humanas emanan del objeto en revolución: los
rayos que se usan en la fotografía y otras radiaciones sutiles de la luz.
Después comienzan a manifestarse los rayos conocidos bajo el nombre de X,
y más tarde empiezan a emanarse electricidad y magnetismo. Cuando el
objeto ha alcanzado cierto grado de vibración, sus moléculas se
desintegran, resolviéndose en sus elementos originales o átomos. Después
de los átomos, según el principio de vibración, se separarían en
innumerables corpúsculos o electrones, de los que están compuestos. Y,
finalmente, hasta los corpúsculos desaparecerían y podría decirse que el
objeto estaría compuesto por sustancia etérea. La ciencia no se atreve a
llevar la ilustración más allá, pero los herméticos dicen que si las
vibraciones continuaran aumentando el objeto pasaría sucesivamente por
estados de manifestación superiores, llegando al plano mental y después al
espiritual, hasta ser por último absorbido en el TODO QUE ES EL Espíritu
Absoluto. El "objeto", sin embargo, habría dejado de ser tal mucho antes
de llegar a la sustancia etérea, pero de todas maneras la ilustración es
correcta en cuanto demuestra los efectos del aumento continuo de la
intensidad vibratoria. Debe recordarse que en la ilustración anterior, con
el llegar a los estados en que el objeto irradia color, luz, etc., no se
ha resuelto aun la cuestión en esas formas de energía (que están en un
grado mucho más elevado), sino que simplemente llega a un grado de
vibración en el que esas energías se libertan hasta cierto punto de las
limitadoras influencias de las moléculas, átomos y corpúsculos. Esas
energías, si bien son muy superiores en la escala a la materia, están
aprisionadas y confinadas en las combinaciones materiales, en razón de las
fuerzas que se manifiestan a través de ellas, y empleando formas
materiales, y de esta manera se confinan en sus creaciones corpóreas, lo
que, hasta cierto punto, es cierto en toda creación, quedando la fuerza
creadora envuelta en su propia creación.
Pero la doctrina hermética va mucho más allá que la ciencia moderna, y
afirma que toda manifestación de pensamiento, emoción, razón, voluntad,
deseo o cualquier otro estado mental, va acompañada por vibraciones, parte
de las cuales se emanan al exterior y tienden a afectar las mentes de los
demás por "inducción". Esta es la causa de la telepatía, de la influencia
mental y de otros efectos del poder de una mente sobre otra, la que ya va
siendo de dominio público, debido a la gran cantidad de obras de ocultismo
que están publicando discípulos e instructores sobre estas materias.
Cada pensamiento, emoción o estado mental tiene en su correspondiente
intensidad y modalidad vibratoria. Y, otras, esos estados mentales pueden
ser reproducidos, así como una nota musical puede ser reproducida haciendo
vibrar las cuerdas de un instrumento con la velocidad requerida, o como se
puede reproducir un color cualquiera. Conociendo el Principio de
Vibración, aplicado a los fenómenos mentales, uno puede polarizar su mente
en el grado que quiera, obteniendo así un perfecto dominio y contralor
sobre sus estados mentales. De la misma manera, podrá afectar las mentes
de los demás, produciendo en ellos los requeridos estados mentales. En una
palabra, podrá producir en el Plano Mental lo que la ciencia produce en el
físico, o sea las vibraciones a voluntad. Este poder, por supuesto, puede
adquirirse únicamente mediante las instrucciones, ejercicios y prácticas
apropiadas, siendo la ciencia que las enseña, la de la "transmutación
mental", una de la rama de la Filosofía Hermética.
Un poco de reflexión sobre lo que hemos dicho mostrará que el Principio de
Vibración está oculto tras todos los maravillosos fenómenos de los poderes
manifestados por los Maestros y Adeptos, quienes pueden aparentemente
eludir las leyes de la Naturaleza, pero que, realmente, no hacen más que
emplear una ley contra otra, un principio contra otros, y que llevan a
cabo sus resultados modificando las vibraciones de las cosas materiales o
de las energías, realizando así lo que comúnmente llamamos milagros.
Como dijo una de las más antiguas autoridades herméticas: "Aquel que ha
comprendido el Principio de Vibración, ha alcanzado el cetro del Poder".
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