EL Kybalion
Por Los Tres Iniciados
EL Kybalión
- Capítulo I
- Capítulo ll
- Capítulo lll
- Capítulo lV
- Capítulo V
- Capítulo Vl
- Capítulo Vll
- Capítulo Vlll
- Capítulo lX
- Capítulo X
- Capítulo Xl
- Capítulo Xll
- Capítulo Xlll
- Capítulo XlV
- Capítulo XV
EL Kybalión
Capitulo VIII - Los Planos de
Correspondencia
"Como arriba es abajo; como abajo es arriba''.
EL Kybalión.
El segundo gran principio hermético encierra la verdad de que existe
entre los diversos planos de manifestación de la vida y del ser una
armonía, concordancia y correspondencia. Esta verdad lo es porque todo
cuanto hay en el Universo emanó de la misma fuente, y las mismas leyes,
principios y características se aplican a cada unidad o combinación de
unidades de actividad, conforme cada una manifiesta su propio fenómeno
en su propio plano.
Para facilitar la meditación y el estudio, la Filosofía hermética
considera que el Universo puede dividirse en tres grandes clases de
fenómenos, conocidas como los tres Grandes Planos:
I. - EL PLANO FÍSICO.
II. - EL PLANO MENTAL.
III. - EL PLANO ESPIRITUAL.
Estas divisiones son más o menos artificiales y arbitrarias, porque la
verdad es que las tres divisiones no son más que grados ascendentes en
la gran escala de la vida, siendo el punto más bajo la materia
indiferenciada, y el más elevado el del Espíritu. Y, además, los
diferentes planos se esfuman unos en otros, de manera que no puede
establecerse una división firme y nítida entre la parte superior del
Plano Físico y la inferior del Mental.
En una palabra, los tres grandes planos pueden ser considerados como
tres grandes grupos de grados de vida en manifestación. Y aunque el
propósito de este libro no nos permite entrar en una explicación extensa
de los mismos, daremos una descripción general de ellos.
Para principiar podemos considerar la pregunta tan a menudo formulada
por el neófito, que desea saber lo que significa realmente la palabra
"Plano", término que se usa libremente, y que apenas ha sido explicado,
en muchas obras de ocultismo. La pregunta se formula generalmente así:
"¿Un Plano es un lugar que tiene dimensiones, o no es más que una
condición o estado?" Y podemos contestar "No, no es un lugar ni una
dimensión ordinaria del espacio; pero, sin embargo, es más que un estado
o condición". Puede ser considerado como un estado o condición; pero, no
obstante, el estado o condición es un grado dimensional, es una escala,
y está sujeto a medida. Parecerá esto quizá una paradoja, pero
examinemos el punto. Una "dimensión" es una medida en líneas recta,
relacionada con una medida base, etc. Las dimensiones ordinarias del
espacio es longitud o largo, latitud o ancho, y grosor o altura. Pero
existe otra dimensión de las cosas creadas, o medida en línea recta,
conocida por los ocultistas y también por los hombres de ciencia, aunque
estos últimos no le hayan dado todavía el nombre de dimensión. Esta
nueva dimensión, que por el momento es la base de muchas especulaciones
bajo el nombre de Cuarta Dimensión, es el tipo usado para determinar los
"grados" o planos.
Esta cuarta dimensión puede ser denominada la de la "Vibración". Es un
hecho bien conocido por la ciencia moderna, así como por los hermetistas,
quienes han encerrado esa verdad en su tercer principio, que "todo está
en movimiento, todo vibra, nada está en reposo". Desde la más elevada
manifestación hasta la más baja, todas las cosas vibran. Y no solamente
vibran con diferente intensidad, sino en diferentes dimensiones y de
diferente manera. Los grados de "intensidad" vibratoria constituyen los
grados para medir en la escala de vibraciones, o sean
los grados de la Cuarta Dimensión. Todos estos grados forman lo que los
ocultistas llaman "planos". Cuanto más elevado es el grado de vibración,
tanto más elevado es el plano. De manera, pues, que aunque un plano no
es u8n lugar, ni estado o condición, posee, sin embargo, cualidades
comunes a ambos. Algo más tendremos que decir sobre las vibraciones en
los próximos capítulos, en los que estudiaremos el principio hermético
de Vibración.
Se recordará, no obstante, que los tres grandes planos no son divisiones
actuales y reales de los fenómenos del Universo, sino simples medios
arbitrarios empleados por los herméticos para ayudar al pensamiento y al
estudio de los diversos grados y formas de la actividad y de la vida
universales. El átomo de la materia, la unidad de fuerza, la mente del
hombre y el ser del arcángel, no son más que grados de una sola y misma
escala, y todos son fundamentalmente los mismos, siendo la diferencia
solo cuestión de grado y de intensidad vibratoria: todos son creaciones
del TODO, y tienen su existencia dentro de su mente infinita.
Los herméticos subdividen cada uno de esos tres grandes planos en siete
planos menores, y cada uno de éstos en siete subplanos, siendo estas
divisiones más o menos arbitrarias, esfumándose unas en otras, pero han
sido adoptadas por conveniencias del estudio científico.
El Gran Plano Físico, y sus siete planos menores, es la división que
comprende todos los fenómenos del universo que se refieren a las cosas,
fuerzas y manifestaciones físicas. Incluye todas las formas de lo que
conocemos como materia, y toas las formas de lo que llamamos energía o
fuerza. Pero se debe recordar que la Filosofía Hermética no reconoce la
materia como una cosa en sí misma, o como si tuviera una existencia
separada de la mente del TODO. La proposición es que la materia no es
más que una forma de energía, esto es, energía de una intensidad
vibratoria inferior de cierta clase. Y de acuerdo con ello, los
herméticos clasifican la materia bajo el título de energía, y le
adjudican tres de los siete planos menores del Gran Plano Físico. Dichas
siete divisiones menores son las siguientes:
I. - EL PLANO DE MATERIA (A)
II. - EL PLANO DE MATERIA (B)
III. - EL PLANO DE MATERIA (C)
IV. - EL PLANO DE SUSTANCIA ETERICA
V. - EL PLANO DE ENERGÍA (A)
VI. - EL PLANO DE ENERGÍA (B)
VII. - EL PLANO DE ENERGÍA (C)
El Plano de Materia A comprende las formas materiales sólidas, líquidas
y gases, tal como lo reconocen generalmente las obras de texto físicas.
El Plano de Materia B comprende ciertas formas más elevadas y sutiles de
la existencia que la ciencia recién comienza a conocer: los fenómenos de
la materia radiante, bajo sus fases de radium, etc., que pertenecen a la
subdivisión más inferior de este plano menor. El Plano de la Materia C
comprende formas de la materia más sutil y tenue, cuya existencia ni
siquiera sospechan los hombres de ciencia actuales. El Plano de la
Sustancia Etérea comprende lo que la ciencia denomina "éter", sustancia
de tenuidad extrema y de prodigiosa elasticidad, que compenetra todo el
Espacio Universal y que obra como médium para la transmisión de ondas de
energía tales como la luz, el calor, la electricidad, etc. Esta
sustancia etérica es el eslabón de unión entre la llamada materia y la
energía, participando de la naturaleza de ambas. La doctrina hermética
dice que ese plano tiene siete subdivisiones (como las tienen los demás
planos menores), y que, en realidad, hay siete éteres en vez de uno.
Inmediatamente después viene el Plano de la Energía A, que comprende las
formas de energía que la ciencia conoce corrientemente, siendo sus siete
subdivisiones respectivamente: Calor, Luz, Magnetismo, Electricidad,
Atracción (gravitación, cohesión, afinidad química, etc.) y otras varias
formas de fuerza que revelan los experimentos científicos, pero que aún
no han sido denominadas o clasificadas. El Plano de la Energía B
comprende siete subdivisiones de las más elevadas modalidades de
energía, que aun no ha descubierto la ciencia, pero que han sido
llamadas "Las Fuerzas Sutiles de la Naturaleza", cuya manifestación se
provoca mediante ciertos fenómenos mentales, cuyos fenómenos son
posibles merced a ellas. El Plano de la Energía C comprende siete
subdivisiones de energía tan elevadamente organizada que tiene muchas de
las características de la vida, pero no son reconocidas por el hombre en
el actual estado de desarrollo, siendo utilizables solamente para los
seres del Planeta Espiritual. Esa energía es inconcebible y puede ser
considerada casi como "poder divino". Los seres que la emplean son como
dioses, aun comparándolos con el tipo humano más elevado que conozcamos.
El Gran Plano Mental comprende esas formas de cosas vivientes que
conocemos en la vida ordinaria, así como otras formas no tan bien
conocidas, salvo por los ocultistas.
La clasificación de los siete planos mentales menores no es muy
satisfactoria sino más bien arbitraria (salvo que se acompañara por
complicadas explicaciones que son ajenas al propósito de este libro),
pero la mencionaremos.
I. - EL PLANO DE LA MENTE MINERAL
II. - EL PLANO DE LA MENTE ELEMENTAL A
III. - EL PLANO DE LA MENTE VEGETAL
IV. - EL PLANO DE LA MENTE ELEMENTAL B
V. - EL PLANO DE LA MENTE ANIMAL
VI. - EL PLANO DE LA MENTE ELEMENTAL C
VII. - EL PLANO DE LA MENTE HUMANA.
El Plano de la Mente Mineral comprende los estados o condiciones de las
unidades o entidades, o grupos y combinaciones de las mismas, que animan
las formas conocidas bajo el nombre de minerales, substancias químicas,
etc. Estas entidades no deben ser confundidas con las moléculas, átomos
y corpúsculos siendo estos últimos solo el cuerpo material de dichas
entidades, así como el cuerpo del hombre no es más que su forma material
y no él mismo. A esas entidades se las puede llamar "almas" en cierto
sentido, y son seres vivientes de escaso grado de desarrollo, vida y
mentalidad, apenas un poco más que las unidades de "energía viviente"
que comprenden las subdivisiones superiores del más elevado plano
físico. El hombre corriente no suele atribuir mente, alma o vida al
reino mineral, pero todos los ocultistas reconocen la existencia del
mismo, y la ciencia moderna se está encaminando rápidamente hacia este
punto de vista. Las moléculas, átomos y corpúsculos tienen sus "odios y
amores", gustos y desagrados, atracciones y repulsiones, afinidades y
desafinidades, etc., y algunos hombres de ciencia han expresado la
opinión de que el deseo y la voluntad, las emociones y sentimientos de
los átomos solo difieren en grado de los del hombre. No tenemos espacio
para discutir el asunto aquí. Todos los ocultistas saben que es un
hecho, y otros se refieren a los descubrimientos científicos más
recientes para que se vea su corroboración. Este plano tiene las siete
subdivisiones habituales.
El Plano de la Mente Elemental A comprende el estado o condición y grado
de desarrollo mental y vital de una clase de entidades desconocidas para
el hombre corriente, pero que el ocultista conoce. Son invisibles para
los sentidos ordinarios del hombre, pero, no obstante, existen y
desempeñan su papel en el Drama del Universo. Su grado de inteligencia
es intermedio entre las entidades minerales y químicas por una parte y
las entidades del reino animal por la otra.
Hay siete subdivisiones en este plano también.
El Plano de la Mente Vegetal y sus siete subdivisiones comprende los
estados o condiciones de las entidades que encierra el mundo vegetal,
los fenómenos mentales y vitales que se conocen corrientemente. Muchas e
interesantes obras científicas se han escrito últimamente sobre la mente
y la vida en las plantas. Los vegetales tienen vida, mente y alma, tanto
como los animales, el hombre y el superhombre.
El Plano de la Mente Elemental B y sus siete subdivisiones comprende los
estados y condiciones de una forma de elementales o entidades
invisibles, que hacen su obra en el Universo, cuya mente y vitalidad
forma parte de la escala entre el Plano de la Mente Vegetal y el Plano
de la mente Animal, participando dichas entidades de la naturaleza de
ambos.
El Plano de la Mente Animal y sus siete subdivisiones comprende los
estados y condiciones de las entidades, seres o almas, que animan los
cuerpos vivientes de los animales y que son familiares a todos. No es
necesario entrar en detalles concernientes a este reino o plano de vida,
porque el mundo animal nos es tan familiar como el nuestro propio.
El Plano de la Mente Elemental C y sus siete subdivisiones comprende las
entidades o seres invisibles, que participan de la naturaleza de la vida
animal y humana, en determinado grado y combinación. Los elementos
pertenecientes a este plano y que están en el grado más elevado del
mismo, son semihumanos en inteligencia.
El Plano de la mente Humana y sus siete subdivisiones comprende las
manifestaciones de la vida y mentalidad que son comunes al hombre en sus
varios grados y divisiones. En este punto debemos indicar el hecho de
que el hombre corriente actual ocupa la cuarta subdivisión del Plano de
la mente Humana, y solo los más inteligentes han cruzado los límites de
la quinta subdivisión.
Millones de años ha empleado la raza para alcanzar este estadio, y
tardará muchos años más en llegar a las subdivisiones sexta y séptima.
Pero debemos recordar que ha habido razas anteriores a las nuestras que
han pasado por esos grados y después más allá de ellos. Nuestra propia
raza es la quinta (con más los rezagados de la cuarta) que huella el
Sendero. En ella ha habido unas cuantas almas avanzadas que han
sobrepasado a la masa y han llegado a la sexta y hasta la séptima
subdivisión, y algunos un poco más allá todavía. El hombre de la sexta
subdivisión será el superhombre, y el de la séptima el ultra hombre.
Al considerar los siete planos mentales menores nos hemos referido a los
tres planos elementales en un sentido general. No deseamos entrar en
mayores detalles en esta obra, porque el asunto no pertenece a este
plano de la filosofía y enseñanzas generales. Pero hemos dicho esto para
dar una idea un poco más clara de las relaciones de estos planos con los
que nos más familiares. Los Planos
Elementales guardan la misma relación en mentalidad y vitalidad con los
Planos Mineral, Vegetal, Animal y Humano, que las teclas negras de un
piano con las blancas. Las teclas blancas bastan para producir música,
pero hay ciertas escalas, melodías y armonías en las que las teclas
negras desempeñan su parte, siendo necesaria su presencia. Son también
necesarias como eslabones de unión en las condiciones anímicas, o
estados de ser diversos, entre los demás planos, alcanzándose así
ciertas formas de desenvolvimiento. Y este hecho dará al lector que
pueda leer entre líneas una luz nueva sobre el proceso de la evolución,
una nueva clave para la secreta puerta de la vida que se oculta entre
reino y reino.
Todos los ocultistas conocen perfectamente esos grandes reinos de
Elementales, y las obras esotéricas están llenas de alusiones a los
mismos. Los que hayan leído "Zanoni", de Bulwer Lytton, y otras leyendas
similares, reconocerán a esas entidades pertenecientes a los mencionados
planos de la vida. Pasando del gran Plano Mental al Gran Plano
Espiritual, ¿qué es lo que podríamos decir?, ¿Cómo podríamos explicar
esos elevados estados del ser, de la vida y de la mentalidad a mentes
que son todavía incapaces de comprender las subdivisiones más elevadas
del Plano de la Mente Humana? Esa tarea es imposible. Solo podemos
hablar en los términos más generales. ¿Cómo podría describirse la luz a
un hombre que haya nacido ciego?, ¿Cómo explicar el azúcar a quien nunca
ha probado algo dulce, ¿cómo hablar de armonía a un sordo?.
Todo lo que podemos decir es que los siete planos menores del Gran Plano
Espiritual (cada uno de los cuales tiene las usuales siete
subdivisiones, comprenden seres tan superiores al hombre actual como
este último es superior al gusano o quizás a formas aun inferiores. La
vida de esos seres trasciende tanto a la nuestra que ni siquiera podemos
pensar en los detalles de las mismas. Su mente es tan elevada que, por
ellos, nosotros apenas si pensamos, y nuestros procesos mentales les
parecen puros procesos materiales. La materia que forma sus cuerpos es
del plano más elevado, y algunos se dicen que están envueltos por pura
energía. ¿Qué es lo que podría decirse sobre tales seres?
En los siete planos menores del Gran Plano Espiritual existen seres de
quienes hablamos como Ángeles, Arcángeles o semidioses. En los planos
menores inferiores viven aquellos a quienes damos el nombre de Maestros
y Adeptos. Sobre ellos están las grandes jerarquías de huestes
angélicas, inconcebibles para el hombre, y sobre ellas están los que sin
irreverencia alguna podrían llamarse dioses, pues su grado de elevación
en la escala es tan alto, tan grande su poder e inteligencia, que
sobrepasan a todas las concepciones que el hombre se ha formado sobre la
Deidad. Esos hombres están de todo cuanto se pueda imaginar, siendo la
palabra "Divino" la única que se les podría aplicar, muchos de esos
seres, incluso las huestes angelicales, tienen sumo interés por las
cosas del Universo y desempeñan un papel importantísimo en sus procesos.
Esas invisibles divinidades y auxiliares angélicas ejercen su influencia
libremente y poderosamente en la obra de la evolución y del progreso
cósmico. Su intervención ocasional y auxilio directo en los asuntos
humanos han dado origen a muchas leyendas, creencias, religiones y
tradiciones de las razas pasadas y actuales.
Han superpuesto su conocimiento y poder sobre el mundo una y otra vez,
todo bajo la ley del TODO, por supuesto. Pero sin embargo, aún esos
elevadísimos seres existen meramente como creaciones de la mente del
TODO y están sujetos a los procesos cósmicos y a las leyes universales.
Son todavía mortales, podemos llamarlos "dioses" si nos agrada, pero no
son más que nuestros hermanos mayores: las almas avanzadas que han
sobrepasado a sus compañeras y que han renunciado temporalmente al
éxtasis de la absorción en el TODO, para poder ayudar a la raza en su
ascendente jornada en el Sendero. Pero pertenecen al Universo y están
sujetos a sus condiciones - son mortales y su plano es inferior al del
Espíritu Absoluto.
Solo los herméticos más avanzados son capaces de comprender las
enseñanzas secretas concernientes al estado de existencia y a los
poderes manifestados en los planos espirituales. El fenómeno es tan
superior al que se produce en los Planos Mentales que cualquier intento
de descripción sólo serviría para producir una gran confusión de ideas.
Únicamente aquellos cuya mentalidad ha sido cuidadosamente educada en la
Filosofía Hermética durante años enteros, y los que han traído consigo,
de encarnaciones anteriores, el conocimiento adquirido previamente,
pueden comprender adecuadamente lo que significan las enseñanzas
referentes a los planos espirituales. Y muchas de ellas las guardan
celosamente los herméticos por considerarlas demasiado sagradas,
importantes y hasta peligrosas, como para divulgarlas públicamente. El
estudiante inteligente comprenderá lo que esto significa si dijéramos
que el significado de la palabra "Espíritu", tal como lo usan los
herméticos, es sinónimo de "poder viviente", de fuerza animada, de
esencia interna o vital, etc., significación que no debe confundirse con
lo que generalmente se atribuye al término en cuestión: "religioso,
eclesiástico, espiritual, etéreo, santo, etc." El ocultista emplea la
palabra Espíritu en el sentido de "principio animador", lo que lleva
consigo la idea de poder, de energía viviente, de fuerza mística, etc.
El ocultista sabe muy bien que lo que él conoce como poder espiritual
puede ser empleado con fines buenos o malos (de acuerdo con el principio
de polaridad), hecho que ha sido reconocido por la mayoría de las
religiones en sus concepciones de Satanás, Belcebú, el Diablo, Lucifer,
Ángeles caídos, etc. por esta razón el conocimiento referente a esos
planos ha sido mantenido en el secreto, en el Santuario de los
Santuarios de todas las fraternidades esotéricas y órdenes ocultas. Ha
sido guardado en la más secreta cámara del Templo. Pero, y esto si
podemos decirlo, los que han alcanzado grandes poderes espirituales y
los han empleado mal se han creado un Destino terrible, y la oscilación
del péndulo del Ritmo inevitablemente los llevará al otro extremo de la
existencia material, desde cuyo punto tendrán que volver nuevamente a
hacer el mismo camino a lo largo de las múltiples espirales del Sendero,
pero siempre tendrán como castigo el recuerdo vibrante de las cumbres
donde cayeron debido a su mal obrar. Las leyendas sobre los ángeles
caídos tienen una base real, como saben todos los ocultistas. La lucha
interesada por el poder en los planos espirituales inevitablemente
produce que el alma egoísta pierda su equilibrio espiritual y caiga tan
abajo como había ascendido. Pero, aun a estas almas, se les presenta la
oportunidad de volver sobre sus pasos, y hacen la jornada de vuelta
pagando la tremenda penalidad, de acuerdo con la invariable ley.
Para concluir, recordamos que, de acuerdo con el principio de
Correspondencia que encierra la verdad de que "como arriba es abajo,
como abajo es arriba", todos los siete principios herméticos están en
plena operación en los diversos planos, físico, mental y espiritual. El
Principio de la Sustancia Mental se aplica, por supuesto, a todos los
planos, porque todos están en la mente del TODO. El Principio de
Correspondencia se manifiesta en todos, porque existe analogía, acuerdo,
correspondencia y concordancia entre los varios planos. El Principio de
Vibración se manifiesta también en todos los planos, pues las
diferenciales que los dividen son consecuencia de la vibración, como ya
hemos explicado. El Principio de Polaridad se manifiesta en cada plano,
siendo los extremos o polos aparentemente opuestos y contradictorios. El
Principio del ritmo se manifiesta en cada plano, con flujo y reflujo,
ascenso y descenso, ingreso y egreso. El Principio de Causa y Efecto se
manifiesta en cada plano, teniendo todo efecto su causa y toda causa su
efecto. El Principio de Género se manifiesta en cada plano, estando
siempre expresada la energía creadora y operando mediante los aspectos
masculino y femenino. "Como arriba es abajo, como abajo es arriba". Los
milenarios axiomas herméticos encierran los grandes principios de los
fenómenos universales. Conforme vayamos considerando los restantes
principios, veremos cada vez más clara la verdad de la naturaleza
universal de este gran Principio de Correspondencia.
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