EL Kybalion
Por Los Tres Iniciados
EL Kybalión
- Capítulo I
- Capítulo ll
- Capítulo lll
- Capítulo lV
- Capítulo V
- Capítulo Vl
- Capítulo Vll
- Capítulo Vlll
- Capítulo lX
- Capítulo X
- Capítulo Xl
- Capítulo Xll
- Capítulo Xlll
- Capítulo XlV
- Capítulo XV
EL Kybalión
Capitulo III - Transmutación Mental
"La mente así como todos los metales y demás
elementos, pueden ser transmutados, de estado en estado, de grado en
grado, de condición en condición, de polo a polo, de vibración en
vibración. La verdadera transmutación hermética es una práctica, un
método, un arte mental".
EL Kybalión.
Como indicamos anteriormente, los Hermetistas fueron los verdaderos
creadores de la alquimia, de la astrología y la psicología, habiendo
sido Hermes el fundador de esas escuelas de pensamiento. De la
astrología ha derivado la astronomía moderna; de la alquimia ha surgido
la química y de la psicología mística la psicología moderna. Mas no debe
suponerse que los antiguos fueron unos ignorantes respecto a lo que las
escuelas modernas creen de su exclusiva propiedad. Las inscripciones
grabadas en las piedras y monumentos de Egipto prueban concluyentemente
que los antiguos poseían el más perfecto conocimiento acerca de la
astronomía, mostrando la construcción de las mismas pirámides una
relación estrechísima entre sus designios y su conocimiento de la
ciencia astronómica. Tampoco debe suponerse que ignoran la química, pues
los fragmentos de antiguas escrituras descubiertas muestran que estaban
muy familiarizados con las propiedades químicas de los cuerpos. En una
palabra, sus teorías respecto a la física han sido posteriormente
verificadas y confirmadas por los últimos descubrimientos de la ciencia
moderna, sobre todo en lo que se refiere a la constitución de la
materia. Lejos de ignorar los llamados modernos descubrimientos
psicológicos, los egipcios estaban muy al corriente de todo ello,
especialmente en ciertas ramas que ignoran completamente las escuelas
modernas, y sobre todo en "ciencia psíquica", la que tanto está
confundiendo a
los psicólogos de hoy en día, y haciéndoles confesar al fin que,
"después de todo, bien puede haber algo de cierto en ello". Lo cierto es
que, además de la química, astronomía y psicología (esto es, la
psicología en su aspecto de función cerebral), los antiguos poseían un
conocimiento trascendental de la astronomía que se llamó alquimia y de
la psicología trascendental titulada psicología mística. Y no solamente
poseían este conocimiento interno, sino también el externo, siendo este
último el único que conocen los hombres de ciencia modernos. Entre los
muchos aspectos y tópicos de conocimientos secretos de los Hermetistas
se encuentra lo que se conoce como "transmutación mental", de la que
vamos a tratar en este capítulo. "Transmutación" es el término
generalmente empleado para designar el antiguo arte de transmutar los
metales, especialmente los de poco valor, en oro. La palabra
"transmutar" significa "cambiar de naturaleza, de sustancia y de forma,
convirtiéndose en otra; transformarse en otra cosa" (Webster). Y de
acuerdo con esa definición, "transmutación menta" significa el arte de
transformar o cambiar los estados, cualidades, formas, condiciones
mentales etc., en otros. Así que podéis ver que la transmutación mental
no es otra cosa que una especie de química mental; y si preferís el
término, una forma especial práctica de psicología mística.
Mas esto tiene un significado muchísimo mayor de lo que parece a simple
vista. La transmutación alquímica en el plano mental es tan importante
en sus efectos que de ser conocida sería uno de los estudios más
importantes para el hombre. Y esto no es más que el principio. Veamos
por qué.
El primero de los siete principios herméticos es el de mentalismo, que
afirma que "el TODO es mente, que el universo es mental", lo que
significa que la única realidad que se oculta tras todo cuanto existe es
mente; y el universo en sí mismo es una creación mental, esto es, existe
en la mente del TODO.
Consideraremos este principio en las sucesivas lecciones, pues ahora
vamos a estudiar sus efectos, suponiendo que dicho principio fuera
cierto. Si el universo es de naturaleza mental, entonces la
transmutación mental debe ser el arte de cambiar o transformar las
condiciones del universo, trátese de la materia, de la energía o de la
mente. Así que esa transmutación, no es otra cosa que la magia, de la
que tanto han hablado los escritores antiguos en sus obras místicas,
pero acerca de la cual daban tan pocas instrucciones prácticas. Si todo
es mental, entonces la posesión del medio que permita transmutar las
condiciones mentales debe hacer del Maestro el dirigente y controlador
de las condiciones materiales, así como de las operaciones llamadas
mentales.
Es muy cierto que nadie, excepto los alquimistas mentales más avanzados,
han alcanzado el grado de poder necesario para dominar las condiciones
físicas más densas, tales como los elementos de la naturaleza, la
producción y cesación de las tempestades, la producción y cesación de
terremotos u otros fenómenos físicos de cualquier clase, pero que tales
hombres existieron y que existen es una cosa que no duda ningún
ocultista, sea de la escuela que sea. Los mejores instructores aseguran
a sus estudiantes que los Maestros existen, habiendo aquellos tenido
algunas experiencias personales que justificaban su creencia.
Estos Maestros no hacen exhibición pública de sus poderes, sino que, por
el contrario, permanecen solitarios para poder así actuar y trabajar
mejor en el sendero de la realización. Mencionamos aquí su existencia,
meramente para llamar vuestra atención acerca de que sus poderes son
enteramente mentales y que operan en el sentido de la más elevada
transmutación mental, según el principio del mentalismo de "El Kybalión
", que dice: "El universo es una creación mental".
Mas los estudiantes y Hermetistas de los grados inferiores al de Maestro
- los iniciados e instructores- pueden también actuar y obrar libremente
en el plano mental.
Todo cuanto llamamos "fenómenos psíquicos", "influencia mental",
"mentalismo" etc., son transmutación mental, pues existe un principio
único, y nada importa el nombre que se dé a los fenómenos que se
produzcan.
El que practica la transmutación mental trabaja en ese plano,
transformando
condiciones y estados mentales en otros, de acuerdo con fórmulas más o
menos eficaces. Los varios "tratamientos", "afirmaciones",
"autosugestiones", etc., de las escuelas mentalistas no son más que esas
mismas fórmulas (muy a menudo imperfectas y empíricas), del arte
hermético. La mayoría de los que las practican son unos ignorantes
comparados con los antiguos Maestros, porque no poseen el conocimiento
fundamental sobre la cual está basada esa operación.
No solamente los estados mentales de uno mismo pueden ser transmutados
según los métodos herméticos, sino que también puede hacerse esto con la
mentalidad de los demás y, efectivamente, todos sufrimos
transformaciones mentales de cualquier índole, inconscientemente, por lo
general, pero a veces conscientemente, cuando comprendemos algo acerca
de las leyes y principios que los rigen, y sobre todo cuando los demás
ignoran los medios de protegerse a si mismos. Muchos estudiantes de
mentalismo saben que las condiciones materiales dependen de las mentes
de los demás, y pueden ser transmutadas y cambiadas de acuerdo con los
deseos de la persona que quiere modificar sus condiciones de vida. Se ha
hecho esto tan público hoy en día, que no creemos necesario mencionarlo
en detalle, siendo nuestro propósito únicamente el de mostrar la acción
de este principio hermético que se oculta tras todas esas varias formas
de operar, buenas o malas, porque la fuerza puede ser empleada en ambas
direcciones, de acuerdo con el principio hermético de polaridad.
En esta obrita indicaremos los principios básicos en los que se funda la
transmutación mental, de tal manera que todos los que la estudien puedan
comprender las leyes a que obedecen, y poseyendo así la clave-maestra,
sean capaces de abrir las muchas puertas del principio de polaridad.
Ahora procederemos a considerar el primero de los siete principios
herméticos, el del mentalismo, el que se explica y desarrolla el axioma
de que el TODO es mental, de que el universo es una creación mental,
según las palabras de "El Kybalión".
Este principio debe estudiarse cuidadosamente, porque él es, en
realidad, la base de toda la Filosofía Hermética y del arte hermético de
transmutación mental.
Inicio | Elmmer Fox| Kibalion| Artículos| Papus| Régimen Escocés Rectificado| Louis Claude de Saint Martín| Jean Marie Ragon| Enlaces| Enlaces Martinistas|